Un horizonte de neón: Synthwave

Por azares de la vida, cuando tenia 19 años a mis mejores amigos les comenzaron a presar el carro de la familia para utilizarlo en nuestras salidas de noche. Hay que ser honestos, no siempre fuimos muy responsables de donde íbamos, lo que hacíamos y la hora a la que regresábamos, en ese momento lo único que pensábamos era en pasarla bien. Alguno de nosotros comenzó a poner la música de Kavinsky o MOON y  la atmósfera era perfecta,  la noche y las luces del paisaje urbano se deslizaban afuera del carro dejando estelas como si fueran líneas de neón. Sentíamos como si viviéramos en otro tiempo y nos distanciábamos de cualquier frustración que tuviéramos, al menos por unas horas.

La década de los 80’s es famosa por sus peinados y formas de vestir extravagantes pero también  fue una época cargada de contrastes entre esperanza y pesimismo. Por un lado la industrialización había hecho que el trabajo de las personas se volviera sumamente monótono y poco estimulante, además, la guerra fría había creado una tensión constante  y una cacería ideológica. No todo lo que pasaba eran malas noticas, la década trajo consigo un avance revolucionario en la computación y la electrónica y a pesar de que el futuro estaba lleno de incertidumbre la humanidad ya escribía libros y películas de las utopías o antiutopías que se podrían construir en  los próximos 30 o 40 años. De ese sentimiento nace el Synthwave, los artistas no solo tenían nuevas maneras de hacer música, también tenían las inspiraciones correctas.

Sintetizadores de todos los colores del timbre, acordes, melodías y arpegios casi robóticos llenaban las frecuencias de las radios. Baterías y percusiones que suenan como si las estuvieran tocando en una catedral llevan un ritmo un poco acelerado como cuando nuestro corazón late más fuerte preparándose para un desafío. Casi siempre instrumental porque lo que hace de esa música una buena banda sonora, es que vos sos el protagonista de la historia cuando suena.

El Synthwave encontró a un compañero ideal que también tiene sus orígenes en la década de los 80’s, me refiero a los juegos de video. Con las grandes limitaciones que las computadoras relativamente primitivas de entonces imponían a los desarrolladores haber logrado desarrollar bandas sonoras tan memorables es un mérito que nadie puede cuestionar. Algunas composiciones siguen siendo fuente de inspiración hasta el día de hoy.

El Synthwave podrá haber dejado de sonar hace más 25 años pero la creatividad humana tiende a ser bastante cíclica. No me quedan dudas de que vendrán muchos artistas a retomar los discursos creativos inconclusos del pasado y los harán llegar a nuevos horizontes sonoros aún sin explorar.

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