Y si éste es el fin ¿realmente importa? Lo-Fi o lo que sea.

Debo admitir que esta entrada la he disfrutado mucho porque la música que puede ser catalogada como Lo-Fi tiene un lugar especial en mi colección de música.Lo-Fi o Low Fidelity en inglés se refiere a un sonido muy característico que se logra utilizando samples (secciones de audios de películas televisión, otras canciones, etc.) , saturación, sonidos que se producían al reproducir discos de vinil y cassettes de cintas magnéticas entre otras técnicas. El resultado es una personalización del timbre de cada canción que da a músicos y productores más herramientas creativas para trabajar. 

En mi opinión Lo-Fi no es un género musical sino una característica que mucho géneros pueden adoptar, sin embargo, hay géneros que  estéticamente funcionan mejor que otros con este sonido particular. Algunos de los géneros y subgéneros que a mi gusto combinan perfecto con el sonido son: Hip Hop, Folk, Indie pop, Indie rock, Synthwave,  Hypnagogic pop.

Mi primera experiencia con esta estética en la música fue en 2014: recuerdo que cuando escuché por primera vez el álbum Salad Days de Mac DeMarco y especialmente cuando vi el videoclip de Passing Out Pieces algo resonó conmigo. Creo que el guion absurdo con el que se grabó el video me cautivó y me permitió explorar su música. Con una selección instrumental bastante característica del rock y el folk DeMarco produjo un álbum exitoso utilizando una grabadora de cinta magnética para la captura de audio y logró una saturación que hace sentir cada canción única. Después de escuchar un tiempo a Mac DeMarco fue casi inevitable toparme con Homeshake, el proyecto solista de uno de los guitarristas de DeMarco. Peter Sagan, el guitarrita, le dio un nuevo interés al estilo de producción con sus composiciones basadas en drum machines y sintetizadores acompañados de su manera de cantar orientada al soul.

Estas técnicas permiten crear atmósferas de nostalgia que acompañadas del ritmo correcto ofrecen perfectas bases para contar historias. Madvillan y King Geedorah son referencias de la versatilidad del estilo de composición basado en samples. Ambos artistas fueron producidos por MF Doom, quien utilizó instrumentos que suenan como tomados de la música cinematográfica, los cuales dispuso en loops para enfatizar el ritmo característico del hip hop y encajar casi violentamente las rimas del rap sobre ellos. ¿EL resultado? Yo lo describiría como una improvisación de jazz fusión en la que se han remplazado as improvisaciones de vientos metálicos por una voz que rima constantemente.

Hubo otro momento significativo en mi exploración y fue la atmósfera densa y relajante del vaporwave. Además de escucharlo, tenemos la oportunidad de disfrutar visuales que enriquecen la música con colores y simbolismos sumergiéndonos aún más en la experiencia. Como su nombre sugiere, esta mezcla de armonía y ritmo asciende y nos empapa de color y texturas como si estuviéramos sentados en un sauna y pudiésemos sentir el calor del vapor sobre todas las superfices de mandera y nuestra piel.

Hay definitivamente mucho que explorar aún en estas técnicas de producción que nos llevaron al desarrollo tecnológico que tenemos hoy día. Todas las variantes de cada sonido dan un color diferente a las composiciones y dan a las mentes creativas la libertad que necesitan para dar vida a sus ideas a través de la música. 

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